SIM — Sociedad Internacional Misionera
Perú

La historia de Kevin

29 de agosto de 2012·PERÚ
La historia de Kevin

¡Alabado sea Jesús! Durante una reciente reunión de jóvenes, uno de los chicos que asiste a nuestro club de fútbol y a las noches de los miércoles entregó su vida al Señor. Kevin es un joven que vive en la comunidad de Condevilla, el barrio donde trabajamos en Lima, Perú. Su papá ha dejado a la familia y al país para buscar trabajo, así que Kevin, a sus 15 años, ahora es el hombre de la casa. Ha estado viniendo dos veces por semana para reunirse con nosotros y jugar al fútbol. Ha escuchado en silencio los estudios de carácter y ha hecho preguntas en ocasiones. Era obvio que disfrutaba nuestras visitas a su casa para ver cómo estaba o simplemente para hablar. Después de desarrollar confianza con él y su mamá, le dimos una Biblia y se le permitió asistir a la iglesia con nosotros los domingos. Así que, de camino a un reciente estudio bíblico de jóvenes el miércoles, pasé por la casa de Kevin para ver si quería ir conmigo. No estaba en casa. Al llegar a la iglesia, ¡Kevin ya estaba allí!

El maestro estaba haciendo que el grupo escribiera sus testimonios y les dijo que si aún no habían aceptado al Señor, podían simplemente escribir sobre cómo llegaron al estudio. Durante este tiempo, solo estaba orando para que esa fuera la noche para Kevin. Me senté con él y le hice algunas preguntas directas sobre lo que cree acerca de Jesús y si quería orar para recibir a Cristo en ese momento. Hablamos un poco más después de que algunos de los chicos compartieron sus testimonios y, al terminar el tiempo, nos fuimos a un lado y él preguntó si podíamos orar juntos. Ni siquiera esperaba una respuesta tan directa a la oración, ¡pero él estaba completamente listo para entregarle su vida a Cristo! Ese mismo día habíamos pedido a nuestros compañeros de oración que oraran con nosotros para que el Señor trajera a las personas adecuadas y que comenzara a derribar los muros y a trabajar en los corazones endurecidos de los jóvenes en Condevilla.

¡Alabado sea el Señor que usó la relación que construimos con Kevin y su mamá a través del deporte para permitirnos tener una pequeña parte en llevar a este joven a su Salvador!

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