SIM Francia-Bélgica les desea una feliz Navidad en un contexto inédito: que a pesar de las limitaciones, podamos regocijarnos en el recuerdo de la encarnación de Cristo que hoy aún lleva efectos maravillosos en todo el mundo!
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La encarnación o el ejemplo misionero perfecto
Hoy, queremos celebrar la encarnación de Jesús. Celebramos a este gran Dios glorioso y tres veces santo que no puede soportar el pecado y que, sin embargo, dejó su trono para unirse a nuestra realidad miserable, con el fin de hablarnos de parte del Padre de una manera que nos interpela.
No consideró su igualdad con Dios como algo a lo que aferrarse, sino que se humilló y se hizo obediente al Padre (Filipenses 2.6) en un camino que nadie habría querido tomar, ya que está lleno de traición, sufrimiento, abandono, injusticia, humillación y muerte. Y Cristo hizo esto por amor a nosotros, para manifestar al Padre y guiarnos hacia la reconciliación y la comunión con Él. Porque Dios no quiere que ninguno perezca, sino que todos lleguen al arrepentimiento (2 Pedro 3.9).
En esto, ¡Cristo es el misionero perfecto! El misionero es un cristiano llamado a ser testigo del Evangelio al dejar su comodidad, su familia, su entorno, para unirse a una comunidad que no conoce la Buena Nueva. Al hacerlo, se despoja de sí mismo, de sus códigos culturales, aprende un idioma y una cultura desconocidos. Su objetivo es crear cercanía con las personas para establecer una relación de confianza y así compartir el amor de Dios. Y hace esto motivado por el amor de Dios por todos.
Si Cristo es el ejemplo supremo a seguir para los cristianos, y en particular para los misioneros, reconocemos que Él solo es la puerta, el camino, la verdad y la vida.
El camino que da vida y paz
Este año ha sido desconcertante para muchos de nuestros contemporáneos. Nosotros mismos, como cristianos, hemos podido ser sacudidos por la pandemia y sus consecuencias. Pero no olvidemos que Cristo vino, que vivió una vida similar a la nuestra y que es capaz de compadecerse de todas nuestras aflicciones (Isaías 53.4). Esto nos llena de confianza.
Oremos para que seamos fortalecidos por Cristo para reflejar esta realidad y ser señales para nuestros contemporáneos que no tienen certeza. Aunque nuestras vidas sean laboriosas y estén lejos de ser perfectas, mostremos la esperanza que se encuentra solo en Cristo; esperanza que da paz y alegría en el tiempo presente.
¡De hecho, Su encarnación produce hoy aún efectos maravillosos! Porque hoy sigue siendo un día de gracia en el que Dios quiere salvar.
¡Feliz Navidad a cada uno y cada una!



